El dolor crónico, un invitado no deseado

La presencia de dolores en nuestro cuerpo, de diversos tipos, de una forma reiterada, perpetua en el tiempo es lo que llamamos cronicidad del dolor. Un dolor cuya presencia se alarga y se perpetúa en el tiempo. ¡Pero cuidado! Cronicidad no tiene nada que ver con definitivo. No tiene porque ser para siempre. La cronicidad de una patología o un trastorno, dentro de la comunidad científica, hace referencia a la presencia de dicha dolencia más allá de 6 meses, (3 en el caso de la población infanto-juvenil). Es un modo de contextualizar el malestar que sufre el paciente, diferenciándolo de otras posibles patologías, y de ese modo escoger el tratamiento más eficaz. Pero en ningún caso quiere decir que sea una condición que acompañe al paciente “para siempre”. Son numerosos los tratamientos con evidencia científica demostrada que han conseguido paliar el dolor, o por lo menos disminuirlo hasta niveles muy poco sensitivos, ofreciendo al paciente la posibilidad de retomar su vida tal y como la conocía.

Pero es cierto que mientras estamos sufriendo este tipo de dolencias crónicas es muy difícil visualizar esa realidad. El impacto que tiene el dolor reiterado altera la vida del individuo. No solo desde el punto de vista físico, en cuanto a limitación de actividades por posibles riesgos de agravar la propia sensación del dolor. Si no también nuestra integridad emocional.

El miedo que nos puede irrumpir ante un comportamiento de nuestro cuerpo cuya causa es desconocida por nosotros es un una emoción totalmente lógica y comprensible. El miedo a lo que no comprendemos es una reacción humana. Pero hay que tener cuidado, pues ese miedo solo consigue incrementar la sensación de peligro y preocupación que se abre ante nosotros. Por ello es más que recomendable acudir a profesionales del dolor para disipar ese temor, aclarar dudas, y ponerle nombre a esta nueva circunstancia que ha irrumpido en nuestras vidas.

La convivencia con el dolor crónico, cuando uno no posee técnicas y habilidades para paliar a este, es más que difícil. Una lucha constante contra uno mismo, contra lo que uno desea, y la respuesta de dolor que emite el cuerpo. Este tipo de resistencias, de actitudes superpuestas ante la adversidad pueden llegar a ser contraproducentes, y agravar la sensación de dolor, pues no estamos escuchando a nuestro cuerpo. Y nuestro cuerpo no nos está diciendo que no podamos. Nos está diciendo quede este modo, no podemos. Lo cual es muy diferente.

Desde la Psicología del Dolor se procura analizar y comprender el impacto que tiene el dolor en nuestras vidas. No solo en cuanto a las alteraciones que pueda sufrir nuestra interacción con el entorno y los demás, si no la relación con nosotros mismos.

Ante la irrupción del dolor en nuestras vidas es muy común generar sentimientos de incomprensión, de desesperación y angustia, pues el dolor es una experiencia totalmente subjetiva que con pocas cosas podremos comparar.Lo cual acaba por desembocar en emociones como la irritabilidad, la ira o la tristeza, que incrementan la percepción de nuestro dolor.

Tratamiento Psicológico del Dolor

Si nos dejamos inundar por estas emociones, nuestra sensación de control ante la adversidad va a ser muy bajo, y nuestra motivación por autocuidarnos escasa. Y ahí es donde entra la figura del Psicólogo, como el profesional de la salud emocional. A través del acompañamiento terapéutico se desmitificarán los miedos más comunes ante este cuadro crónico, se dotará al paciente de un abanico de técnicas de herramientas para la autogestión del dolor, se trabajarán en programas de reactivación física, pues lo que tenemos que conseguir es que el dolor no nos domine, si no nosotros dominar al dolor. Se desmentirán las ideas con las que nuestra mente nos ahoga cara al futuro, nuestras ideas más pesimistas o catastrofistas, fomentando el propio control del paciente y devolviendo las riendas de su vida a su legítimo dueño.

No hay por quéasumir que tienes que luchar tú solo. No pienses que te corresponde exclusivamente a ti encontrarte mejor. Desde la Psicología podemos ayudarte a dar esos primeros pasos, que te permitan más adelante recuperar y gestionar tu vida.

Como he dicho al principio, el dolor que sientes ahora, no tiene porqué ser para siempre.

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